jueves, 2 de octubre de 2014

Deseo

Cuando olvido tu cuerpo
me pierdo en mi propia insignificancia,
y yerro con los ojos cerrados.

Todos los cuerpos son tu cuerpo,
pero tú permaneces ausente,
como la muerte demorándose,
segura de una victoria incontestable.

Recorro siluetas que mecen sin llegar a estremecer,
sombras de tu sombra,
imágenes robadas a un espejo.

Me turbo si te intuyo, de puertas abiertas,
cerca, al doblar una esquina,
en la vecina del tercero,
en la profesora de llanto
o en la esposa de madera.
Me turbo… y huyo.

Te conozco. Sé que estás ahí, esperándome.
Carácter es destino,
susurro en tu nombre,
ni solícito ni esquivo,
al cabo, y al fin,
vivir sin ti no es mejor que morir contigo.


sábado, 20 de septiembre de 2014

El abuelo

El abuelo apenas sonríe.
Permanece en un rincón,
ajeno,
como si la vida fuera cosa de otro tiempo,
como un mueble,
ajado y herido,
lleno de lascas y recuerdos,
que perdió su brillo
y vegeta inservible.
Cuando escampa la tormenta
y el sol retorna a su mirada
habla,
pero sus palabras son lágrimas de impotencia,
estertores de júbilo que presienten el silencio,
y lo aman,
y lo temen.
El abuelo hace tiempo que me observa,
y calla,
y otorga.
Yo le cuento mis batallas,
visto las derrotas de tablas honorables,
me disfrazo de hombre de bien,
y dejo que me apriete la mano:
Él conoce la guerra.
En ocasiones simplemente nos sentamos,
cerca,
y sentimos el tiempo pasar a nuestro lado,
como un desconocido que te roza
y te roba la cartera.


lunes, 15 de septiembre de 2014

Fundido a negro

Nunca fuimos extraños.
Antes de doblar aquella esquina,
de leer el periódico de ayer,
aderezado con un sabroso café aguado
y un croissant made in china,
de enfrentarme a otro lunes traidor,
antes,
mucho antes de eso,
yo ya te conocía.

Tu voz resonaba en todos mis rincones,
asumiendo un eco perenne,
y repetía una y otra vez la palabra,
denodada y transparente.

Tu mirada latía inquisitiva en todas las miradas,
como un león al acecho.

Yo ya te conocía,
presentía tu presencia
y soñaba que escapaba,
indemne una vez más,
del abismo de tu ausencia.

Y aquel lunes otoñal,
gris y terco en la tristeza,
te vi.
Te vi y supe que eras tú,
que habías sido siempre tú.

Fundido a negro.

El martes los diarios destacaban
la insultante belleza
de la suicida matutina.


domingo, 31 de agosto de 2014

Estampa de verano

hace calor,
y la ventana está abierta.

Los gritos de los hijos de los vecinos
inundan de júbilo e impaciencia
las horas interminables del tórrido hastío
en que se ha convertido este verano.

Yo apenas salgo:
soy alérgico al sol,
alérgico al tiempo
y alérgico a los niños.

Sin embargo abro las ventanas,
el aire fresco y limpio
del mar de la mañana
hace bien a mi pulmón marchito.

hace calor y hoy es domingo:
la ciudad solo escupe vacío
y los semáforos maldicen su mala suerte
perpetuando un rojo hecho de sangre.
un transeúnte,
que pudiera ser yo
pero eres ciertamente tú,
se derrite bajo una marquesina inexistente
a la espera de un autobús que nunca llega,
y se ensaña con la vida.

hace calor,
y la sed impone su ley
en este desierto,
verde y en llamas.


viernes, 22 de agosto de 2014

Confidencia

Te voy a hacer una confidencia,
con la tinta tenue y dubitativa,
pero recia:
yo no sé amar.

Atesoro incertidumbres y las visto con tu ropa,
siempre verde y atormentada,
te creo y me desvelo,
poco a poco voy tejiendo mi tela de araña,
y caigo en mi propia trampa.

Busco señales imposibles
y acabo de bruces contra el mismo muro,
que nunca quebranto.

Eres lo que no puedes ser,
una brecha entre la realidad y el deseo,
un instante que no cesa,
una promesa de aire.

Yo no sé amar… pero te amo.