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lunes, 8 de mayo de 2017

Callejones sin salida



Recuerda ahora las ganas de llorar,
ahora que las risas embriagan tu camino
y brindas por todo,
siempre con buen vino,
y confías,
y perdonas,
y olvidas,
que las ruedas del Destino
no se atoran,
su sino es girar y girar.

Fortuna farsante.
Amor impostor.
Locura sensata.
Cordura y licor.

Mañana celebraremos una orgía
en honor del juvenil candor que se marchita
y nadaremos en Champagne
sin tabúes,
sin juicios,
sin mentiras.
No habrá manos que consientan la desdicha.

Mientras tanto disfruta del vacío que te puebla,
no eres nadie y eres libre,
tus palabras se diluyen con la saliva que las empapa.
No aspires,
respira.

Recuerda, no olvides.
Cada esquina mal doblada
pinta un mapa
repleto de callejones sin salida
que, sin embargo,
son la propia vida,
la historia de un naufragio
sí merece ser contada.

Mañana nos veremos en los parques,
en los bares,
por las calles
y seguiremos siendo extraños
que se cruzan,
huraños o afables,
y desaparecen,
como el tiempo,
y como la muerte.

Recuerda.
Recuerda.

Vive.

[Imagen por cortesía de Simona Marchetti]

lunes, 13 de junio de 2016

Sin palabras

[Los versos en cursiva pertenecen al poema "La inmortalidad", de Luis García Montero, uno de los poemas que posiblemente haya marcado más mi manera de entender la comunicación poética. Vaya a modo de agradecimiento. Estoy seguro de que no le molestara que use sus palabras, tan de todos.]



Me acostaba cada noche
buscando una palabra
brutal y clandestina
que se clavara en tu pecho.

Una palabra que fuese tan poesía
que apenas rozarla enamorase.
Una lágrima que rebose tristeza.
Un embrión de todo.

Buscaban salida los miedos
disfrazados de golondrina,
de espejo que siempre mira más allá,
de oscuros presagios
y estertores.
Y no existía.

Leímos juntos que “la luz es siempre fugitiva
sobre la oscuridad,
un resplandor en medio del vacío.”
Y tuvimos miedo de doblar la esquina
y sabernos solos.
O peor aún, de doblar la esquina
y sabernos rodeados.

Las voces lejanas se retuercen
y se hacen voz propia,
más ajada,
menos elegante.
Ya áspera y sentimental.

Desperté esta mañana,
mudo y solo,
para descubrir que “la noche fue,
como el vacío,
un resplandor oscuro en medio de la luz”,
que todas las metáforas se apagan
si cierras los ojos,
si aprietas los labios.

Que es absurdo vivir buscando palabras.


lunes, 12 de octubre de 2015

Minotauros personales

Doblar una esquina.
Doblar otra esquina.
Otra esquina más.
En eso consiste un laberinto.
El minotauro espera.

Las paredes no permiten ver
y no permiten verte.
Los ladrillos son recuerdos
que crecen y alejan el cielo.

Sobre los muros blancos
se proyecta mi vida,
la que fue,
y la que no pudo ser.

Me duelen los pies
de tanta senda sin sentido,
de tanto carácter y destino.

El camino va quedando atrás,
transitado eternamente,
y delante un lienzo,
una hoja en blanco preñada de horror vacui,
una apuesta a doble o nada
por seguir siendo yo mismo.

He dejado de correr tras el eco de tus pasos
que aún así resuenan e inundan,
ahogan el silencio.
Correr tras un recuerdo es un suicidio.
Aprendo a vivir con ellos,
acompasando mi corazón a tus silencios,
bebiendo solo,
brindando por tu ausencia y por mi exceso.

Camino sereno.
Sé que estás lejos,
doblando tus esquinas de mármol,
con tu propio minotauro al acecho,
valiente y loca. Sobreviviendo.



lunes, 15 de septiembre de 2014

Fundido a negro

Nunca fuimos extraños.
Antes de doblar aquella esquina,
de leer el periódico de ayer,
aderezado con un sabroso café aguado
y un croissant made in china,
de enfrentarme a otro lunes traidor,
antes,
mucho antes de eso,
yo ya te conocía.

Tu voz resonaba en todos mis rincones,
asumiendo un eco perenne,
y repetía una y otra vez la palabra,
denodada y transparente.

Tu mirada latía inquisitiva en todas las miradas,
como un león al acecho.

Yo ya te conocía,
presentía tu presencia
y soñaba que escapaba,
indemne una vez más,
del abismo de tu ausencia.

Y aquel lunes otoñal,
gris y terco en la tristeza,
te vi.
Te vi y supe que eras tú,
que habías sido siempre tú.

Fundido a negro.

El martes los diarios destacaban
la insultante belleza
de la suicida matutina.


domingo, 13 de octubre de 2013

Jodidamente perfectos


Pincha aquí para escuchar el poema

Tú, que doblaste una esquina y te precipitaste
por un abismo de locura y asco,
que vendiste tus venas al desamparo,
que hiciste del fracaso un arte.

Él, que cerró los ojos y huyó
para no ver la tristeza que deja,
que quiso escalar sin cuerda
y como ícaro, besó el sol.

Yo, que naufrago cada día entre palabras que naufragan,
que enajeno caminos,
que cierro puertas y ventanas,
que me oculto como un chiquillo.

Ellas, que aprendieron a jugarse mi cordura,
que tejen y destejen a su antojo,
surtidores de versos y de duda,
ojos de la cerradura, puertas sin pomo.

Vosotros, que absurdamente perseguís mis quimeras
y apenas rozáis mi propia insignificancia,
y construís un sueño donde existen almas gemelas,
y descubrís horrorizados la esencia de la metáfora.

Nosotros, ese imposible que amamanta,
ese nudo en la garganta.

Jodidamente perfectos.