Mostrando entradas con la etiqueta verde. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta verde. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de diciembre de 2019

Todos los colores

Blanco, como las páginas
de una vida que no promete nada,
que no engaña,
que se hace y se deshace
y se entreteje.
Verde, 
como esta tierra que amamanta
y nutre almas tormentosas,
grises y melancólicas.
Azul como los días laborables,
que se suceden
y no suceden,
parcos en hostilidades.
Amarillo por doquier,
para impostar una sonrisa.
Negros los pensamientos
que también florecen
cuando respirar es inercia
y no se paren versos
que merezcan la pena.
Cuando descubro un océano
entre tu vera y mi vera.
Rojo como los atardeceres
que incendian los vuelos compartidos
de aves peregrinas,
amantes del amor en el camino.
Rosa que me regalas a cuentagotas
y bendice el altar de un deseo
que sabe sanar,
que sana.
Violeta, cuando florezco.
Te quiero.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Arco iris

No lamento el verde,
simplemente dijo ve,
y fui.

No lamento los aullidos desbocados de la jauría
que rodea a la presa
pero se resiste a atacar,
temerosa de la victoria.

No lamento las lágrimas.

El amarillo rodeaba las estribaciones de un violeta profundo,
digno pero discordante.

El rojo solo era la sangre,
que abonaba los surcos abiertos de la memoria.

El azul un mar cercano y lejano.

El entendimiento es falaz.
No soy yo, eres tú, quien colorea.

Ni todas las sombras son negras,
ni todos los blancos iluminan las páginas,
unas páginas de barro y alquitrán.

El artista observa el lienzo
y ve el mundo a borbotones,
y lo pinta de blanco
para ti,
para mí.

La vida espera.

viernes, 22 de agosto de 2014

Confidencia

Te voy a hacer una confidencia,
con la tinta tenue y dubitativa,
pero recia:
yo no sé amar.

Atesoro incertidumbres y las visto con tu ropa,
siempre verde y atormentada,
te creo y me desvelo,
poco a poco voy tejiendo mi tela de araña,
y caigo en mi propia trampa.

Busco señales imposibles
y acabo de bruces contra el mismo muro,
que nunca quebranto.

Eres lo que no puedes ser,
una brecha entre la realidad y el deseo,
un instante que no cesa,
una promesa de aire.

Yo no sé amar… pero te amo.