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viernes, 7 de abril de 2017

Rojo sobre blanco




Negro sobre blanco es historia,
la mentira que ensombrece el alma
de un don nadie
que se atreve a respirar
inconsciente
y desarmado.

Los vendedores de astucia
permanecen ensimismados
y olvidan recordar el precio
-prohibitivo-
de una felicidad verdadera,
que no huela a coche nuevo
ni a incienso barato.

El amor se desparrama,
se cuela por los intersticios
de los sueños más amargos
y hace retoñar una esperanza
intempestiva, irracional,
omnívora.

La luz se rebela y huye,
una vez más,
y sólo nos queda buscar candiles
para no naufragar
en este viaje estéril.

Yo no sé seguir estrellas
ni baldosas amarillas,
pero canto cada día,
y desafino.

Rojo sobre blanco es metáfora
incandescente
y reverberante
de un fracaso que se atreve,
que es,
y que brilla.

martes, 9 de diciembre de 2014

Chavela

Chavela canta desgarrada,
y desgarrada desgarra
la esencia de la palabra,
y un alma en suspenso.

Chavela canta y teje,
como Penélope esperando el amor,
un sueño íntimo y lúbrico
para engañar al tiempo y al destino.

Solo la guitarra sabe llorar de alegría.

Chavela canta y el mundo baila
ajeno a un dolor que se intuye,
y un embrión de golondrina
se atreve a florecer.

Chavela canta y muere lentamente,
abrazada a una presencia ausente,
a una ausencia presente que recuerda
el precio que pagamos por la vida.

Chavela canta, y canta,
y cada verso hiere
y, al tiempo,
cicatriza las heridas.


domingo, 8 de junio de 2014

El precio más alto

Los absurdos de este tiempo sinsabor
aniquilan el recuerdo de la audacia
y todo permanece inmóvil,
esperando un desatino.

Esto no es una epopeya,
los héroes vagan sin destino errantes,
tras una estrella pornográfica
y libidinosa.

No es una elegía ni una oda,
esta vida nos ha tocado vivir,
no otra,
mejor ir haciéndose a la idea,
mejor dejarse de metáforas baratas.

Esto es el relato de un fracaso continuo,
el propio, el de cada uno,
el que cada mañana se enhebra en nuestras vidas huecas,
el cotidiano que quiebra la esperanza
de seducir con un requiebro al futuro,
la mísera vida.
Todas semejantes en su insolencia juvenil,
en los sueños prefabricados que ansiamos,
en la deriva siempre inesperada.

El precio más alto de la vida no es la muerte,
el precio más alto de la vida es la angustia.