sábado, 15 de julio de 2017

Volar contigo



Se enciende una luz
y pronto las sombras se pueblan
de palabras que emergen,
surgen y surcan.

Mis manos te buscan
y la certeza de encontrarte
ata los sentidos
a un mundo que sí es para mí.

Te rozo e intuyo el amor,
los que quisieron ser y no fueron,
el que es y se impone,
presagiando el que será.

Un amor que huele a limpio
y sabe a nuevo.

A tientas te observo
mientras duermes y sueñas
que observo tus sueños
de amores y tormentas.

Y poco a poco te quiero.

Un poco por las risas
que explotan en el aire
y germinan,
y van ensordeciendo un mundo
que agoniza en su fracaso.

Un poco por los besos,
las babas y los versos
que se instalan,
como puentes que acercan,
como miles de alas.

Un poco por unicornio,
y un poco porque quiero.

Descubro tu piel dibujada
y recorro tus historias
con la boca bien abierta
y un alma tosca enajenada.

Tu norte y tu jardín,
tu corazón lleno de pájaros,
que nacen y mueren y se incendian
para volver a resurgir,
preñados de palabras,
de cantos de sirena
que no te dejan naufragar,
y tu amor en vena.

Que otros escriban para perdurar,
yo escribo para volar.
Yo vuelo para ti.
Y vuelo contigo.
Y no sé aterrizar.

domingo, 9 de julio de 2017

Hacemos el amor


Los días grises no oscurecen
cuando amanezco a tu lado
y los malos presagios se esfuman,
a merced de un tiempo pasajero
y sin destino.

Y hacemos el amor.

Pago el precio de mi silencio
con saliva derramada por tu espalda
que, como un río de deseo,
fluye y converge en tu vientre
y explota,
sin metáforas que amamanten.

Y hacemos el amor.

Imagino los colores fragantes
de un jardín que se impone
y no cesa,
como un rayo intuido a duras penas
que celebra de nuevo la vida.

Y hacemos el amor.

Bendigo esta música de fondo
que alimenta sueños olvidados
que florecen intempestivos
y bien hallados
cuando todos los abismos cobran sentido.

Y hacemos el amor.

Navego tus mareas
y en tus puertos me hago hombre
marinero de aguas turbias y galernas,
escucho tus cantos de sirena
dispuesto a dejarme devorar,
ajeno a cuentos infantiles.

Y hacemos el amor.

viernes, 30 de junio de 2017

Quédate

La veo marcharse,
y sonrío
a pesar del desaliento
que precede a la melancolía
obstinada en el regreso.

Agradezco que sea ella
la plebeya que enamora en este cuento
y que el príncipe esté ausente por decreto
y que el final no sea feliz
porque siempre es un principio
hasta el postrero borrón sin cuenta nueva.

Ya nadie come perdices.

Sin embargo,
cuando monta en su unicornio
y se le quiebra la tristeza
el mundo cobra sentido
aunque la boca sepa a tierra,
a sangre, al polvo del camino
que a cada paso reinventa,
que es carácter,
que es destino.

Sin embargo,
en su mundo sí que hay brillo.

No sabré decirle adiós,
ni quédate,
nunca aprendí a mendigar los alivios,
a bendecir la mesa puesta,
a renegar del suicidio.

Paradojas de poeta
que nunca encuentra la palabra
ni por casualidad.

El camino de baldosas amarillas
se detiene aquí
y se impone volar,
gritan sus ojos,
ávidos de mar.

Y yo,
solo acierto a sonreír,
irónico y esquivo.

domingo, 25 de junio de 2017

Sábado, 24/06/17

El verano llama a la puerta
y, esta vez, decidimos recibirlo,
tú, con las piernas abiertas,
yo, con mi traje de idilio.

Esta noche de San Juan
ardimos en una hoguera
que no sabremos apagar
si soñamos que vivimos.

Hace calor,
el sol seca las dudas
y amanecemos abrazados,
ajenos al dolor,
expuestos a un dolor
que no se atreve a ser.

Vuelve a la cama conmigo esta noche
y deja que el tiempo
dibuje sus sueños,
sueños que diluyen el tiempo,
un tiempo que será siempre nuestro,
aunque el naufragio,
la parca,
el lamento,
acechen más allá del viento
que siempre desordena los destinos
pero forja carácter.

Esta noche,
como ayer,
abandonemos nuestros cuerpos al instinto
embriagados de luz,
a tientas,
enloquecidos.

El verano ha llegado
y por fin estamos vivos.

sábado, 17 de junio de 2017

Apenas a penas


“Apenas nada, un segundo nada más. Puede que un instante eterno en mi retina, pero algo insignificante para el mundo.

Apenas nada, una mirada furtiva. Puede que un roce espontáneo al que no haya que dar importancia.

Apenas nada, un monosílabo pronunciado sin intención. Puede que un susurro que nadie es capaz de escuchar.

Apenas nada, un encuentro fortuito en cualquier calle. Puede que una decisión tomada casi sin pensar.

Apenas nada, un café rápido. Puede que una conversación estúpida para aligerar el día que acaba.

Apenas nada, una sonrisa silenciosa. Puede que un chiste sin gracia para los demás. Algo pequeño que se podría pasar por alto. Una simple casualidad de tantas. Algo que no esperas y puede cambiar tu rumbo.

A penas, nada... a alegrías, todo.”

Eso fue lo último que me dijo, con una lágrima ardiendo su mejilla.
¿Cómo fue que la perdí?
Apenas un instante antes ella brillaba para mí,
y de repente, como todo en la vida, se apagó.
Se apagaron las farolas que alumbraban el camino,
dejándome perdido, partido, en ciernes.
Se borraron todos los recuerdos que habían de ser y no habían sido.
Se inundaron todos los atajos que intuían un destino.
Se detuvo el tiempo.
Y yo.
Y mi hilo.
Descarrilaron todos los trenes esa madrugada,
incluso los que conducían a ninguna parte,
y yo me descubrí solo,
sin equipaje,
sin sueños,
sin nada.
La vi marcharse,
con su ilusión y su alegría,
y todas mis ganas.

Texto entrecomillado por cortesía de Arantxa Buján Márquez.


miércoles, 7 de junio de 2017

Futuro imperfecto de subjuntivo


Algún día te recordaré
y sabré que eras tú,
que siempre fuiste tú.

Habrá palabras que brillarán
con un significado hoy virgen;
lugares que esconderán instantes
de los que hablaremos a hurtadillas,
como si pecar fuese un pecado;
noches de luna llena
para aullar como lobos
que intuyen su cordero.

No tendremos miedo del abismo
que ocultan las miradas al amanecer,
ni del silencio que recorre los pasillos
desiertos de una ilusión en cuarentena.
No temeremos a la muerte
ni temeremos morir.

Haremos el amor en todas las ciudades,
porque llueve,
porque hace calor,
porque sí o porque no.
Jugaremos a importarnos,
a inventarnos un pasado que permita
un presente de arena
y de sal.

Cuando, por fin, te pierda
descubriré el verdadero ímpetu
de una ausencia que se impone,
tiránica y asesina.

Cuando, por fin, te encuentre
descubriré el verdadero ímpetu
de una presencia que se impone,
tiránica y asesina.