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jueves, 14 de julio de 2016

Todo es posible

Escúchame, pulsa aquí.

Consagrado a la imaginación
de un recuerdo,
sentado
y en silencio
me acaricio
ahogado en tu saliva.

Nadie intuye la soledad lúbrica
que te recrea
retocándote.

La muchedumbre asume la normalidad,
absurda, sórdida,
de las puertas cerradas,
y esboza una sonrisa,
cómplice.

Cierro los ojos y te observo,
entre sombras,
sinuosa,
haciendo tu voluntad,
que es mi voluntad.

Tu rostro caleidoscópico
refleja todos los deseos
que mojan un tiempo
que siempre se dilata,
que siempre se diluye.

Todo es posible,
si te pienso,
si te desnudo levemente,
si te pinto con el mundo por montera
exigiendo tu parte del botín,
ávida de mí,
con la boca entreabierta.

Todo es posible.
Tu eco aún reverbera.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Ilumíname

A Sonia Mirón, que me regaló 
el gérmen de estos versillos

Mi sombra arde de hambre,
deambula por los barrios más oscuros
de la ciudad,
siempre al ocaso de todo,
y te busca.

Los policías y las putas patrullan unas calles
desiertas de poesía,
hoy las enredaderas son solo enredaderas.

La luna se inhibe
y un manto de agua gris y perenne
dibuja garabatos
sobre los parabrisas de los automóviles
detenidos y sin alma.

Los semáforos ofrecen su sinfonía de color monocorde
a los gatos,
siempre negros y agoreros.

Mi sombra puebla el alféizar de todos los pecados
buscando alba,
sedienta de luz,
atada a mí y a mi insignificancia por recias cadenas,
aterrada,
comprensiva
y extranjera.


domingo, 20 de enero de 2013

Pérdidas


He perdido la esperanza.
Demasiadas heridas abiertas supurando tiempo,
sin visos de transfusión.

He perdido la paciencia.
La sangre roja, el corazón rojo, el alma roja…
apenas olvidos de un recuerdo.

He perdido la razón.
Un brindis al sol en este tiempo de galernas,
el leitmotiv del faquir.

He perdido la conciencia.
Una noche, al doblar una esquina cualquiera,
me volví y no estaba ahí.

He perdido el amor.
En su lugar, un galimatías de palabras sordas,
un eco, un estertor.

Ya solo mi sombra me acompaña,
irónica y trágica, como yo,
desnudos en el campo de batalla,
transidos de rabia y de dolor,
ambos esperando la muerte.