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jueves, 14 de julio de 2016

Todo es posible

Escúchame, pulsa aquí.

Consagrado a la imaginación
de un recuerdo,
sentado
y en silencio
me acaricio
ahogado en tu saliva.

Nadie intuye la soledad lúbrica
que te recrea
retocándote.

La muchedumbre asume la normalidad,
absurda, sórdida,
de las puertas cerradas,
y esboza una sonrisa,
cómplice.

Cierro los ojos y te observo,
entre sombras,
sinuosa,
haciendo tu voluntad,
que es mi voluntad.

Tu rostro caleidoscópico
refleja todos los deseos
que mojan un tiempo
que siempre se dilata,
que siempre se diluye.

Todo es posible,
si te pienso,
si te desnudo levemente,
si te pinto con el mundo por montera
exigiendo tu parte del botín,
ávida de mí,
con la boca entreabierta.

Todo es posible.
Tu eco aún reverbera.

domingo, 21 de febrero de 2016

Verdugos

No me vendes los ojos,
no me hurtes la mirada.
Esta vez quiero ser cómplice
y ver cómo me matas.
Yo también sé ser verdugo.

Para qué llorar,
si no somos más que arte
que niega lo que grita,
profetas silenciosos
de un mañana que cercena,
versos condenados al delirio.

Ambos sabemos que los dioses
han de callar.
Sonreirán desde su olimpo imposible.
Impasibles.

Nuestro es el decoro
y la dicha de la muerte.
El amor y su luna.
El último aliento,
que tejemos inconscientes
de que realmente nos envidian.

Nuestro es este instante que agoniza
ufano
y se repite
inclemente.

Las lágrimas que vertemos,
el amor y el dolor de cada día,
de cada pedacito de día.