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sábado, 15 de abril de 2017

El aroma del amor



Te traigo el aroma del amor,
algo indefinible entre el mar,
al amanecer, y el naranjo en flor,
un tal vez que se sueña eterno
y una cerveza fresquita.
Afuera el mundo ocurre.
Llueve y hace calor
e importa poco.
Nuestro es el tiempo que vivimos
dejándonos vivir,
permitiéndonos hacer,
desvaríos y carcajadas mediante,
los sueños a nuestra manera.
No voy a negar la evidencia.
No voy a vender simulacros.
No voy a rogarte un abrazo
que nace contra viento y marea,
que ilumina e implosiona,
sembrando primavera
en un otoño que se antojaba
sin final.
Todas las palabras se ahuecan
para contener el embrión
de un sentimiento que no puede no ser,
que se impone,
quedo y callado.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Puntos suspensivos

Hay algunos que dicen
que todos los caminos
conducen a Roma,
pero Roma está en ruinas,
y París, y Florencia,
y Nueva York,
todos son lugares propicios al desamparo.
Yo también me retiro
a mi mundo con mi flor,
no más bella,
no única,
no viva,
pero mía con su plástico y mi inquina,
a soñar con pinochos y mentiras,
a seguir siendo yo:
un suspiro.
No dibujo ausencias
ni persigo unicornios azules
con los ojos cerrados,
soy un hijo bastardo
de la pasión desdibujada,
que ni duerme ni vela,
otro cero a la izquierda
adelantando en línea continua,
como si la muerte no importara,
y no importara la vida.
Un suspiro y un punto
sin puntos suspensivos.


lunes, 1 de abril de 2013

Sueño & Pesadilla


Cierra los ojos”, “Salta”, “Hazlo”,
me gritaban las voces incólumes en sus pedestales
mientras el abismo amenazaba devorarme
ofreciendo un trato:
no ir reptando por la vida,
a cambio el precio de conocer la caída,
de despojarse de asideros.
Aún no veo el negro, aunque intuyo su presencia,
de este túnel de viento que atraviesa colores,
verde cielo, blanco mostaza, azul abril,
rojo tinta, verso libre y punto y fin.
Conozco la palabra muerte,
la palabra hastío y la palabra soledad.
Las conozco y las respeto,
serán cosas de la edad, son, están.
Sin embargo en el descenso vi una flor,
y a Cenicienta, y un cascabel,
a mi abuelo Álvaro, un cuadro de dalí,
una canción a dúo: piano ella, guitarra él,
al enano, una mariposa y un colibrí.
Y vi escrita la palabra amor