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miércoles, 11 de noviembre de 2015

No pasa nada

Recuerda: no pasa nada.
Aunque la luna no salga esta noche
a custodiar los insomnes amores
de aquellos que anhelan;
aunque no haya consuelo
que distraiga un efímero instante
esta distancia aterradora;
aunque yo no te tenga,
no pasa nada.

Lentamente,
sin sacralizar la palabra vana y puta,
manteniendo la observancia a la bohemia,
enfrascado en batallas clandestinas,
en guerras sempiternas,
va uno aprendiendo a ser poeta,
a ser humano,
y no pasa nada.

Sé que sueñas en voz baja,
mientras tejes historias de abuela
que ha vivido demasiado
y demasiado ha vivido.
Sé que adelgazas tus palabras
que sabes que se clavan como dagas,
que sabes que desangran,
y, créeme, no pasa nada.

Aprenderemos, poco a poco, a subsistir
huérfanos de ilusiones que florezcan,
a regalarnos humo y silencio compartido,
a sonreír, por no llorar amargamente,
y no pasará nada.

Y no, no pasa nada,
no pasa nada si confieso que te amo.

miércoles, 30 de julio de 2014

Ménage à trois

Imaginarte entre unos brazos ajenos,
más fuertes y tenaces que los propios,
se convierte en un ejercicio insano,
propio de poetas sin talento.

Observo como lentamente te desnuda,
prenda a prenda,
cómo te anhela y se hincha,
cómo te hace levitar.

Sufro cada uno de tus escorzos imposibles
y maldigo esas manos elocuentes,
más allá de la tinta,
y claudico ante todas mis carencias.

Escucho tu respiración entrecortada
gimiendo en otro cuento,
vencida por otro amor,
esclava de otro cuerpo.

No.
No me arrasa la imagen.
Después de todo el deseo es un juego
dónde nadie gana,
una broma dulce y macabra
que se ofrece siempre a destiempo,
como una puta inexperta.

Sé que lo has hecho,
que vas a seguir haciéndolo,
que cuentas las horas en silencio
mientras fabulas.
Yo callo,
y otorgo,
y observo.

Te observo mientras me miras,
sonríes,
me invitas
y me susurras al oído:
¡Juega!