Mostrando entradas con la etiqueta inquina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta inquina. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de agosto de 2015

Grillos y nosotros

Los grillos siempre cantan al atardecer,
poniendo banda sonora al amor que regalan las parejas,
que se miran y se miran,
ajenos al tiempo y al frío,
que se toman de la mano y existen sin más,
un antídoto para el desamparo.
Cantan al atardecer cuando una silueta marcha sola,
sin horizonte ni destino,
tiritando de frío y de miedo,
víctima de un tiempo inexorable
que siempre siempre se dilata y obstruye.
Cantan y cantan al atardecer,
sin inquina.
Solo nosotros lloramos.

viernes, 11 de julio de 2014

Lo efímero, a mi manera

Nina Simone inunda la estancia,
a su manera,
como siempre,
como siempre yo me dejo mecer,
a mi manera que es un poco su manera,
y voy reviviendo.

Ser poeta y ser profeta son actitudes semejantes,
equidistantes:
el uno engañando al olvido con palabras,
consciente de su derrota;
el otro vendiendo al presente la hecatombe,
seguro de su victoria.

La trascendencia es un espejismo,
el espejo la propia mirada,
la inquina del que habla,
un brindis al sol del destino.

Un destino que no existe,
solo un leve rumor de pasos
que se acercan,
que se alejan.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Soledad

Pincha aquí para escuchar el poema

Ustedes hablan de cosas importantes,
toman decisiones,
venden ilusiones
de cambio para que nada cambie.
Dibujan en los mapas líneas de odio,
sacralizan la diferencia
sementando una tierra
fértil para la ceguera y el arrojo.
Ustedes se arropan de razón
y multiplican argumentos sostenidos por la inquina,
y elevan al Olimpo la mirada aviesa de la envidia,
juzgando con ardor.
Bendicen y maldicen al son de las trompetas
que enardecen a la muchedumbre,
siempre presta a celebrar la lumbre
y a quemar al prójimo enemigo en la hoguera.
Ustedes rezan,
se arrodillan ante dios o ante una estrella,
entonan himnos
que adoctrinan en la sombra a nuestros niños.

Yo solo soy un poeta
que sabe que el soldado lleva coraza
no por proteger su corazón,
si no para ocultar su pena.
Un soldado traidor
que arrojado rehúsa la batalla

consciente del precio del amor.