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viernes, 7 de octubre de 2016

Una isla perfecta

nunca fuimos juntos
a ver el mar besarse
con su cielo anegado de estrellas,
no devoramos el hambre
servida en un plato de luna
ni libamos tequila salado de playa casi virgen.
Tampoco el silencio arrulló nuestro abrazo
después de dejar hablar
a dos cuerpos elocuentes,
ávidos de intimidad.
Nunca deshicimos la maleta
para hacer la rutina.
No. Es cierto.
Nunca inventamos historias
sentados en un banco del parque
viendo y viviendo imposturas,
no te he metido mano,
con cierto descaro,
en la cola de un cine
ni hemos hecho el amor
borrachos de cerveza
y de poesía.
No te toco si te pienso
y si te pienso te toco,
aunque tú no me sientas.
No.
No besayunamos juntos pero…
adoro hacerte soñar.


jueves, 23 de abril de 2015

Tu propio silencio

Construyes altos muros para ocultar tu vergüenza,
para que no vean tus lágrimas rodar,
para sentirte diferente y único en un absurdo hogar
sin salida.
Pasas tus días observando tu ombligo,
esperando una esperanza que quiera brotar,
ebrio de recuerdos que han sido y no han sido,
como un ángel custodio.
Tus ojos se acostumbran a la oscuridad
y nunca duermen,
siempre vigilan,
siempre sospechan.

¿Es que no has aprendido nada?
El mundo es una esfera.

Todos los muros terminaron sucumbiendo:
lo dicen Babel y Boabdil,
lo dicen Roma, Persia y Madrid,
Gorbachov, Jesucristo, Mahoma,
Stephen Hawking y Dalí.

Los alambres de espino se oxidan y mueren,
los himnos se olvidan,
se olvidan los nombres de los héroes anónimos
y se cifran nuevos mitos
que reverberan un instante y se esfuman,
a golpe de hombre y de hambre.

Tú también morirás, encerrado en tu trinchera,
con el uniforme raído por la pena,
y umbrío casi bruno.
Apenas quedará tras de ti tu propio silencio,
en bocas ajenas.


lunes, 30 de marzo de 2015

Mi reloj dice ahora

"Ahora que..."
Joaquín Sabina

Todos los relojes atrasan o adelantan,
excepto el mío,
que ofrece mi hora exacta.

Yo me despierto a tiempo cada mañana,
siempre virgen y dispuesto
con mi zurdo pie derecho
embotado de alegría y ebrio de ganas.

Nunca ando con retraso,
tarde lo que tarde
sé bien que el día arde
imperioso en cada ocaso.

Como cuando tengo hambre
-y comida-,
bebo cuando tengo sed
-y dinero-,
y el amor es una excusa,
impostada,
literaria,
arrabalera,
para intentar seguir viviendo.

Mi reloj me dice ahora,
que en la estación de las dudas
muere un tren de cercanías,
es ahora o es nunca.


viernes, 11 de enero de 2013

Verbo y nombre


En el principio era el Verbo,
y el Verbo era con Dios,
y el Verbo era Dios. (Jn:1:1-3)

En el principio no fue el verbo,
fue el hombre y su hambre,
su capacidad de sueño
y de engendrar arte.

Solo después vino el chamán,
agitando los brazos con los ojos desbocados,
gritando odios, exigiendo obediencia, clasificando pecados,
a apropiarse del verbo y la sal.

Solo el nombre quedó al hombre,
que sin ser dios hizo un milagro
y nombró por todo el orbe
y aún hoy sigue nombrando.

Chamanes y sacerdotes, poetas y gramáticos
persiguen desde entonces la palabra,
la adoran y la ocultan unos,
otros la desprecian y la disfrazan.

Pero el nombre aún es del hombre,
y los dioses han muerto,
o están muriendo.