Es cuando todos los demonios acuden a tu encuentro,
sin previo aviso,
y te cercan,
y te constriñen el alma a dentelladas provocando un pavoroso
vacío;
es cuando el tiempo se bifurca
y acaricia las mieles veneno de una doble vida,
un naufragio;
es cuando a pesar de todo y no obstante
se hacen insuficientes,
y las palabras se aligeran y desaparecen;
es cuando el rumbo lo dicta un gato.
Una catástrofe.
No lamento el viaje, este amor era eterno.