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Los esclavos están alzando la voz y las cadenas,
la ira contenida de los ajusticiados se desborda
y arroja dentelladas diestras y siniestras,
la policía y la ley huyen,
se agazapan esperando una oportunidad de talión,
una excusa para el odio.
Los dirigentes que brindaban ahora blindan,
protegen su nobleza a cal y canto en un armario,
dispuestos a hacer correr la sangre, siempre ajena.
Los chamanes observan,
a medio camino entre la angustia y la esperanza,
superados sin remedio por la Historia,
y sin saber que pensar se embriagan,
ávidos de trascendencia.
Las amas de casa y las putas agonizan
golpeadas por la crisis y sus hombres,
olvidadas y exigidas por igual,
mudas en su grito de desesperación.
Los desheredados maldicen a sus muertos.
Los muertos de hambre mueren de hambre, y de sed.
Los poetas escriben vanamente.
Las grietas se llenan de cadáveres que sonríen.
Los ignorantes son felices.
Más o menos como siempre.
Los sentimientos y emociones, aún imaginados, nos configuran. Las palabras son la germinación de los absurdos de mi ser, mi único destino. Sean benevolentes.
martes, 31 de mayo de 2011
lunes, 30 de mayo de 2011
Apenas recuerdos
Hay quien recuerda golondrinas revoloteando,
olores dulces y sabores cálidos,
rumores de hojas susurrantes,
olas que huyen raudas de sus mares,
ecos de felicidad.
Hay quien se empecina en la ebriedad
de un souvenir ajado,
quien engaña a la soledad
horadando su pasado,
muerto de miedo.
Yo, por más que busco,
no encuentro añoranza,
solo hallo rebuznos,
tímidos intentos de palabra,
fracaso.
La infancia es una guerra de amor y por amor,
la adolescencia una dictadura militar,
la madurez una locura de atar,
la vejez un brindis al sol.
Nada que merezca la tinta.
olores dulces y sabores cálidos,
rumores de hojas susurrantes,
olas que huyen raudas de sus mares,
ecos de felicidad.
Hay quien se empecina en la ebriedad
de un souvenir ajado,
quien engaña a la soledad
horadando su pasado,
muerto de miedo.
Yo, por más que busco,
no encuentro añoranza,
solo hallo rebuznos,
tímidos intentos de palabra,
fracaso.
La infancia es una guerra de amor y por amor,
la adolescencia una dictadura militar,
la madurez una locura de atar,
la vejez un brindis al sol.
Nada que merezca la tinta.
jueves, 5 de mayo de 2011
Una ciudad enferma
da testimonio de su locura y su verbena
apagando sus calles a la hora de la pena
para olvidar su existencia y su verdad.
Serpentean por sus calles inconscientes
individuos con coraza, corazón coraza,
que apenas esbozan una sonrisa breve
a la vuelta de la esquina de la rabia.
Se cruzan entre sí y conmigo, se pisan y me pisan
cuando creen que nadie los observa
y si se sienten observados se arrodillan,
se atan el zapato, bajan la cabeza.
Esta ciudad apta para huidos y extranjeras,
cobijo de putas de lujo, de piratas sin bandera,
centro del otro mundo, capital de la periferia,
se construye a medida que su palabra se quiebra.
Por sus cuestas imposibles ruedan sueños
en caída libre que invariablemente desembocan
hechos jirones sanguinolentos en su derrota
en las aguas imperturbables del insensible puerto.
Las heridas de los transeúntes no cicatrizan,
se gangrenan en una macabra danza
que agota y reprime toda esperanza,
que elimina cualquier rastro de alegría.
Esta ciudad se consume entre estertores
pidiendo a gritos una primavera
que la sane y que nunca llega,
esta ciudad enferma de gris sueña colores.
Imagen: Ciudad enferma, de Cristian Fuica
martes, 19 de abril de 2011
Café americano
La locura solo sobreviene al inocente,
a la muerte solo el vivo sobrevive,
la dicha preocupa invariablemente al desdichado
y la esperanza es una puta quimera.
Desde este rincón el mundo no tiene sentido
más allá de otra taza de café aguado
que acompañe mi insignificancia
y la regale al mundo, como en un escaparate.
Y la historia pesa demasiado como para mover un dedo.
Solo la desidia me invade cada hora,
una eterna incapacidad para la indignación,
el pesimismo escrito en mi espalda,
doblada por el dolor.
Imagen: Nighthawks, Edward Hopper
lunes, 28 de marzo de 2011
La habitación del marino
De cada vida soñada una persistente ilusión,
el aroma a viejo del saber y su impostura,
recuerdos que no por irreales son menos ciertos,
aventuras que dejan callo en los dedos y el alma.
La habitación del marino está poblada de ausencias,
de libros que no supo regalar y languidecen
como lágrimas ahogadas en polvo,
como tiempo que no volverá.
Cada objeto esconde un asombro,
la tierra algún placer oculto,
la mar la vida,
el sillón desierto un ancla abandonada.
La habitación del marino desprende soledad
que supura por las grietas humedad y salitre,
deja imaginar una epopeya,
pero es un aullido quejoso de lobo de mar.
Imagen: Habitación del marino, Urbano Lugris
jueves, 24 de marzo de 2011
Apocalipsis
Las aguas inundaron las palabras,
todas las promesas naufragaron
y todo resto se soñó ruina.
No se detuvo el tiempo,
solo los relojes perdieron su sentido
y se revelaron inútiles.
Pero el diluvio no cayo del cielo,
no fueron dioses vengadores los culpables,
la historia simplemente cesó.
La poesía huyó con los poetas,
los clérigos murieron arrodillados,
la ley se diluyó.
Lo que era dejó de ser sin ser nombre,
la existencia es sustantiva solo a ojos de otros ojos,
sin punto de vista no hubo nada.
Imagen: Urbano Lugrís
martes, 22 de marzo de 2011
A miña terra
A miña terra está feita de anacos,
de voces que murmuran verdades,
de xente que foxe, que desconfía
do que non ve, e do que ve non se fía.
É una terra de lendas e cantigas,
de vivir a modiño, de morrer con sentidiño,
terra de batallas intestinas
que enfronta implacable aos seus fillos.
Aquí non hai mais deus que a morte,
a chuvia que molla os verdes pastos,
o vendedor de costo ao lado da fonte
e a garda civil se vén no patrol.
É terra de marihuana e millo,
de moita auga pero aínda mais viño,
de do porco aprovéitase todo
e tolear polo fuciño.
domingo, 20 de marzo de 2011
El sol de una mañana
Si solo esta mañana no tuviera sabor a huida,
si no se repitiese el mismo paisaje plaza tras plaza,
si ensordecieran los gritos feroces de la turba que pasa
gritando ¡Herejía! por los templos y la vida,
tendría sentido este viaje sin retornos.
Si de sentido el amor no careciera arañándote la entraña,
un grano de sal enquistado en cada herida
que el tiempo impone si te has vivido heroína
regala arrugas en la cara y cicatrices en el alma,
tendrían respuesta las preguntas absurdas.
Si no hubieran tropezado mis pasos con tus risas
y no hubieran estallado en un estruendo acompasado,
en un chirriar de cama y llamas.
en un gemir y batir palmas,
no estaría el sol tan elegante y generoso con sus rayos,
y no me sentiría de nuevo derrotada, pero viva.
Imagen: Morning sun, de Edward Hooper
miércoles, 2 de marzo de 2011
Creador de si
La observo sediento, pincel en mano,
dispuesto a exprimir sus formas,
a absorber sus colores y multiplicarlos
en una orgía de seda vaporosa.
Cada trazo es un orgasmo contenido
que derrama luz blanca por su cuerpo,
pudorosa sombra en el sexo que anhelo,
fondo inútil y carente de sentido.
Sin embargo la miro y miro el lienzo
consciente de haber fracasado,
no logro más que, disfrazado de retrato,
pintar mi propio deseo, enfermo.
Imagen: La tunique rose. Tamara de Lempicka
lunes, 28 de febrero de 2011
Lugar propicio al desamparo
No volvía a este lugar desde entonces,
el mundo y la vida,
todo cabía a tiro de piedra,
solo la imaginación contaba.
Lo absurdo no es ajeno a la existencia,
la palabra suele ser mentira
y la libertad un bulo,
son pensamientos que me acechan,
que entonces eran aire
y hoy son suspiros exhalados con angustia.
No cambia el paisaje, son los ojos los que mueren.
Mi mirada lánguida se pasea por calles de polvo
en las que ya no crecen ni las bostas.
El lugar que aun sueño cuando sueño libertad
es un cementerio despoblado,
dejado de la mano de dios,
un agujero de angustia.
Y no es el lugar otro lugar,
es el alma -la piel- la que agoniza,
la que se agita intranquila imprecando a la memoria prostituta.
Solo y en medio de una plaza inerte,
consciente de la traición de los recuerdos,
culpable de todos los fracasos,
me enfrento a mi propio juicio, perdido de antemano.
el mundo y la vida,
todo cabía a tiro de piedra,
solo la imaginación contaba.
Lo absurdo no es ajeno a la existencia,
la palabra suele ser mentira
y la libertad un bulo,
son pensamientos que me acechan,
que entonces eran aire
y hoy son suspiros exhalados con angustia.
No cambia el paisaje, son los ojos los que mueren.
Mi mirada lánguida se pasea por calles de polvo
en las que ya no crecen ni las bostas.
El lugar que aun sueño cuando sueño libertad
es un cementerio despoblado,
dejado de la mano de dios,
un agujero de angustia.
Y no es el lugar otro lugar,
es el alma -la piel- la que agoniza,
la que se agita intranquila imprecando a la memoria prostituta.
Solo y en medio de una plaza inerte,
consciente de la traición de los recuerdos,
culpable de todos los fracasos,
me enfrento a mi propio juicio, perdido de antemano.
viernes, 4 de febrero de 2011
Invocación
Hijos nuestros que estáis en la tierra,
que trabajáis la tierra olvidados de santos y profetas
salvo para el dolor y para el sacrificio,
no os resignéis al rezo y a ser esclavos de oficio.
Buscad la libertad de pensamiento,
no os arrodilléis jamás,
no os dejéis juzgar
y no juzguéis el juicio ajeno.
Perded el miedo y la vergüenza,
el pasado os espera sin cuentas que rendir:
mil años pasarán y aún otros mil
y seguirá triunfando la belleza.
Brindad la sonrisa al mundo entero,
recordad que el sol florece en la boca,
no confundáis el amor con la rosa,
usad vuestra palabra con respeto.
No construyáis fronteras si no es para violarlas,
no cavéis más fosa que la propia,
no hagáis el amor siempre en la cama,
salid a la calle y quemad la ropa.
La piel y el alma son sinónimas.
que trabajáis la tierra olvidados de santos y profetas
salvo para el dolor y para el sacrificio,
no os resignéis al rezo y a ser esclavos de oficio.
Buscad la libertad de pensamiento,
no os arrodilléis jamás,
no os dejéis juzgar
y no juzguéis el juicio ajeno.
Perded el miedo y la vergüenza,
el pasado os espera sin cuentas que rendir:
mil años pasarán y aún otros mil
y seguirá triunfando la belleza.
Brindad la sonrisa al mundo entero,
recordad que el sol florece en la boca,
no confundáis el amor con la rosa,
usad vuestra palabra con respeto.
No construyáis fronteras si no es para violarlas,
no cavéis más fosa que la propia,
no hagáis el amor siempre en la cama,
salid a la calle y quemad la ropa.
La piel y el alma son sinónimas.
viernes, 28 de enero de 2011
El Grito
Las cenizas de la historia
se mecen a merced del viento,
las aguas regresan a su cauce
borrando huellas y memoria,
los relojes yacen inertes,
el impúdico silencio atruena
repitiendo un eco de nada,
un alarido de la muerte.
El reflejo de un alma en el espejo
se asemeja a un grito despiadado
si es honesto,
si huye del engaño
y no confunde valor y precio,
y no acepta este mundo amargo.
(Imagen: El Grito, Eduard Munch)
se mecen a merced del viento,
las aguas regresan a su cauce
borrando huellas y memoria,
los relojes yacen inertes,
el impúdico silencio atruena
repitiendo un eco de nada,
un alarido de la muerte.
El reflejo de un alma en el espejo
se asemeja a un grito despiadado
si es honesto,
si huye del engaño
y no confunde valor y precio,
y no acepta este mundo amargo.
(Imagen: El Grito, Eduard Munch)
domingo, 23 de enero de 2011
Inventario de tentaciones
Una buena mesa, desbordante de manjares
e imaginación, zumo fermentado de uva tinta,
palabras y gestos velados.
Dos besos en la mejilla, cálidos y desviados,
como promesas de una intimidad mayor,
más oscura y anhelante.
Tres versos repetidos, soeces y asonantes,
martillos que golpean las fronteras
inviolables de una cordura supuesta.
Cuatro monedas para regalar a los vientos
como simientes de prosperidad otorgada,
una metáfora del amor.
Cinco instantes para colmar los sentidos,
más uno:
el momento intelectual de reescribirlo.
Seis miradas furtivas, cenicientas de deseo
incontenible que prometen
lo mejor a medianoche.
Siete días eternos, un bucle de esperanza,
un terrible repetirse de agonía
solo molestado por la vida y la muerte.
Ocho alientos de felicidad,
inspiraciones a precio de oro y humo
que se desvanecen en el aire viciado.
Nueve tentaciones
hijas adoptivas de la oscura
perversión del pensamiento.
e imaginación, zumo fermentado de uva tinta,
palabras y gestos velados.
Dos besos en la mejilla, cálidos y desviados,
como promesas de una intimidad mayor,
más oscura y anhelante.
Tres versos repetidos, soeces y asonantes,
martillos que golpean las fronteras
inviolables de una cordura supuesta.
Cuatro monedas para regalar a los vientos
como simientes de prosperidad otorgada,
una metáfora del amor.
Cinco instantes para colmar los sentidos,
más uno:
el momento intelectual de reescribirlo.
Seis miradas furtivas, cenicientas de deseo
incontenible que prometen
lo mejor a medianoche.
Siete días eternos, un bucle de esperanza,
un terrible repetirse de agonía
solo molestado por la vida y la muerte.
Ocho alientos de felicidad,
inspiraciones a precio de oro y humo
que se desvanecen en el aire viciado.
Nueve tentaciones
hijas adoptivas de la oscura
perversión del pensamiento.
sábado, 22 de enero de 2011
El viajero caminante
El río es ancho, la corriente ruge
y escupe indiferencia disfrazada de agua brava,
los puentes derruidos observan distantes
al viajero detenido y su frustración.
La historia es impasible, no tiene enemigos:
todos los triunfadores perecieron,
todos los imperios se derrumbaron,
todos los amores se extinguieron.
El tiempo es solo una palabra que se agota,
un espejo que no devuelve nunca la misma mirada,
una excusa para no volver el rostro
y petrificarse de pena y de vergüenza.
El caminante a veces sabe valorar la belleza,
descubre sueños en los remolinos de muerte,
escribe versos de amor a los esqueletos de los puentes
y da vuelta y media, olvida la vergüenza, y marcha.
El amor después de todo
Enciéndeme la llama,
necesito el calor de tu mirada,
quemarme a fuego lento
y entre tus piernas
encontrar el agua amada.
Regálame un segundo,
un instante de tu vida,
y te pago a cambio con la mía,
vaciada de sentido en tu ausencia,
esclava de tu sonrisa.
Aniquílame, asedia mis defensas,
conquista mi estandarte y mi bandera,
mi paz se funda en tu guerra,
mi frontera termina en tu cadera
ahora, que hinco el alma.
L'après-guerre es dulce y huele a limpio,
reconstruir a dos es siempre más sencillo,
instaurar rutinas, inaugurar santuarios,
escribir la historia minúscula en mayúsculas,
caminar de la mano conscientes del abismo.
necesito el calor de tu mirada,
quemarme a fuego lento
y entre tus piernas
encontrar el agua amada.
Regálame un segundo,
un instante de tu vida,
y te pago a cambio con la mía,
vaciada de sentido en tu ausencia,
esclava de tu sonrisa.
Aniquílame, asedia mis defensas,
conquista mi estandarte y mi bandera,
mi paz se funda en tu guerra,
mi frontera termina en tu cadera
ahora, que hinco el alma.
L'après-guerre es dulce y huele a limpio,
reconstruir a dos es siempre más sencillo,
instaurar rutinas, inaugurar santuarios,
escribir la historia minúscula en mayúsculas,
caminar de la mano conscientes del abismo.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Rebajas
Vendo mis silencios a quién los quiera comprar,
una mirada extrañada y ajena,
un círculo imperfecto y vicioso que no consigue cerrarse,
estas ansias de ser infructuosas.
Vendo unos versos al peso y de saldo,
metáforas manidas,
una rebelión ante la moral y el decoro,
el alma, al diablo.
Vendo humo verde que desangra
el fracaso de un proyecto literario,
mis aciertos, mis sueños y mis manos
agrietadas de lamerme las heridas.
Vendo la prisión que me fustiga,
las esquinas que me han visto derrumbar,
y las lágrimas que no pude derramar
el día que huiste de mi vida.
Me faltan tu aliento y tu consejo,
me sobran dudas y espejismos,
las cenizas de tus huesos y tus besos,
una razón para el suicidio.
una mirada extrañada y ajena,
un círculo imperfecto y vicioso que no consigue cerrarse,
estas ansias de ser infructuosas.
Vendo unos versos al peso y de saldo,
metáforas manidas,
una rebelión ante la moral y el decoro,
el alma, al diablo.
Vendo humo verde que desangra
el fracaso de un proyecto literario,
mis aciertos, mis sueños y mis manos
agrietadas de lamerme las heridas.
Vendo la prisión que me fustiga,
las esquinas que me han visto derrumbar,
y las lágrimas que no pude derramar
el día que huiste de mi vida.
Me faltan tu aliento y tu consejo,
me sobran dudas y espejismos,
las cenizas de tus huesos y tus besos,
una razón para el suicidio.
sábado, 18 de diciembre de 2010
Expresión del desconcierto
Hay un niño anonadado,
enfrentado al abismo de la vida,
apenas consciente del miedo que vendrá.
Es un niño que habla con su sombra,
que multiplica silencio por palabras
y que sueña sin atisbo de normalidad.
Hay un adolescente con las alas atadas,
un dios ya mortal,
el proyecto de un naufragio incipiente.
Es un adolescente por supuesto demente,
hijo de la soberbia y de la abulia
que empieza a intuir el precio de vivir.
El adulto extraviado los observa,
ávido de comprensión y frustrado.
Los recuerdos son un puzzle de piezas tercas,
otros ojos que miran prepotentes
y juzgan desde la impotencia
al imbécil que ha llegado a ser.
enfrentado al abismo de la vida,
apenas consciente del miedo que vendrá.
Es un niño que habla con su sombra,
que multiplica silencio por palabras
y que sueña sin atisbo de normalidad.
Hay un adolescente con las alas atadas,
un dios ya mortal,
el proyecto de un naufragio incipiente.
Es un adolescente por supuesto demente,
hijo de la soberbia y de la abulia
que empieza a intuir el precio de vivir.
El adulto extraviado los observa,
ávido de comprensión y frustrado.
Los recuerdos son un puzzle de piezas tercas,
otros ojos que miran prepotentes
y juzgan desde la impotencia
al imbécil que ha llegado a ser.
sábado, 4 de diciembre de 2010
Visiones fronterizas
Intenté mover mis pies,
alejarme nomás de mi terruño,
levantar un poco la cabeza
y observar por encima del muro.
Tras el muro, alambrada.
Derogar la ley de extranjería,
borrar las fronteras de los mapas,
quemar los escudos y los dioses,
enterrar todas las armas.
Más allá, miedo.
Descubrí razones para el odio,
rencores legendarios que envilecen,
del amor sobre todo el egoísmo,
el precio inmundo del bienestar.
Después, nada.
No reconozco las cadenas de la patria,
no tengo otra frontera que mi alma,
mi hogar son mis botas y mi abrigo,
mi bandera una manta para el frío.
viernes, 3 de diciembre de 2010
Hijos de la muerte
Somos hijos de la generación de la inconsciencia,
huérfanos del amor estampados
contra el sutil muro de la libertad y su precio.
Vinimos a la vida hartos de errores,
errare humanum est,
y crecimos sabios por defecto y por ausencia,
llorando tolerancia.
Parias y escondidos,
con secretos oscuros y recuerdos que olvidar,
apátridas villanos pagando pecados ajenos,
observadores silenciosos avergonzados
de su propia vergüenza,
y de su silencio cómplice,
y de la visión enferma que ofrecen los ojos
y el espejo.
Somos hijos de la generación de la inconsciencia,
pero no somos inconscientes.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Retrato de un cualquiera
Soy un escaparate,
una vitrina de ideas lapidables,
un conglomerado de incongruencias,
un zombie de la era post-comercial.
Vendo palabras gratuitas,
un buen precio para el valor,
ése intangible,
que visto de verso, verbo y beso.
Olímpico desdén
por todo aquello que no me habita,
por el más allá y el demasiado acá,
por la estupidez padezco.
Toda sentencia es un eslogan,
publicidad disfrazada,
me digo mientras me leo
y descubro al otro que me observa.
La vida me resulta
mera sucesión de aplicaciones,
un espasmo,
un instante sin tiempo de pensar.
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