lunes, 28 de febrero de 2011

Lugar propicio al desamparo

No volvía a este lugar desde entonces,
el mundo y la vida,
todo cabía a tiro de piedra,
solo la imaginación contaba.

Lo absurdo no es ajeno a la existencia,
la palabra suele ser mentira
y la libertad un bulo,
son pensamientos que me acechan,
que entonces eran aire
y hoy son suspiros exhalados con angustia.

No cambia el paisaje, son los ojos los que mueren.
Mi mirada lánguida se pasea por calles de polvo
en las que ya no crecen ni las bostas.
El lugar que aun sueño cuando sueño libertad
es un cementerio despoblado,
dejado de la mano de dios,
un agujero de angustia.
Y no es el lugar otro lugar,
es el alma -la piel- la que agoniza,
la que se agita intranquila imprecando a la memoria prostituta.

Solo y en medio de una plaza inerte,
consciente de la traición de los recuerdos,
culpable de todos los fracasos,
me enfrento a mi propio juicio, perdido de antemano.

viernes, 4 de febrero de 2011

Invocación

Hijos nuestros que estáis en la tierra,
que trabajáis la tierra olvidados de santos y profetas
salvo para el dolor y para el sacrificio,
no os resignéis al rezo y a ser esclavos de oficio.

Buscad la libertad de pensamiento,
no os arrodilléis jamás,
no os dejéis juzgar
y no juzguéis el juicio ajeno.

Perded el miedo y la vergüenza,
el pasado os espera sin cuentas que rendir:
mil años pasarán y aún otros mil
y seguirá triunfando la belleza.

Brindad la sonrisa al mundo entero,
recordad que el sol florece en la boca,
no confundáis el amor con la rosa,
usad vuestra palabra con respeto.

No construyáis fronteras si no es para violarlas,
no cavéis más fosa que la propia,
no hagáis el amor siempre en la cama,
salid a la calle y quemad la ropa.

La piel y el alma son sinónimas.

viernes, 28 de enero de 2011

El Grito

Las cenizas de la historia
se mecen a merced del viento,
las aguas regresan a su cauce
borrando huellas y memoria,
los relojes yacen inertes,
el impúdico silencio atruena
repitiendo un eco de nada,
un alarido de la muerte.

El reflejo de un alma en el espejo
se asemeja a un grito despiadado
si es honesto,
si huye del engaño
y no confunde valor y precio,
y no acepta este mundo amargo.


(Imagen: El Grito, Eduard Munch)

domingo, 23 de enero de 2011

Inventario de tentaciones

Una buena mesa, desbordante de manjares
e imaginación, zumo fermentado de uva tinta,
palabras y gestos velados.

Dos besos en la mejilla, cálidos y desviados,
como promesas de una intimidad mayor,
más oscura y anhelante.

Tres versos repetidos, soeces y asonantes,
martillos que golpean las fronteras
inviolables de una cordura supuesta.

Cuatro monedas para regalar a los vientos
como simientes de prosperidad otorgada,
una metáfora del amor.

Cinco instantes para colmar los sentidos,
más uno:
el momento intelectual de reescribirlo.

Seis miradas furtivas, cenicientas de deseo
incontenible que prometen
lo mejor a medianoche.

Siete días eternos, un bucle de esperanza,
un terrible repetirse de agonía
solo molestado por la vida y la muerte.

Ocho alientos de felicidad,
inspiraciones a precio de oro y humo
que se desvanecen en el aire viciado.

Nueve tentaciones
hijas adoptivas de la oscura
perversión del pensamiento.

sábado, 22 de enero de 2011

El viajero caminante

El río es ancho, la corriente ruge
y escupe indiferencia disfrazada de agua brava,
los puentes derruidos observan distantes
al viajero detenido y su frustración.

La historia es impasible, no tiene enemigos:
todos los triunfadores perecieron,
todos los imperios se derrumbaron,
todos los amores se extinguieron.

El tiempo es solo una palabra que se agota,
un espejo que no devuelve nunca la misma mirada,
una excusa para no volver el rostro
y petrificarse de pena y de vergüenza.

El caminante a veces sabe valorar la belleza,
descubre sueños en los remolinos de muerte,
escribe versos de amor a los esqueletos de los puentes
y da vuelta y media, olvida la vergüenza, y marcha.

El amor después de todo

Enciéndeme la llama,
necesito el calor de tu mirada,
quemarme a fuego lento
y entre tus piernas
encontrar el agua amada.

Regálame un segundo,
un instante de tu vida,
y te pago a cambio con la mía,
vaciada de sentido en tu ausencia,
esclava de tu sonrisa.

Aniquílame, asedia mis defensas,
conquista mi estandarte y mi bandera,
mi paz se funda en tu guerra,
mi frontera termina en tu cadera
ahora, que hinco el alma.

L'après-guerre es dulce y huele a limpio,
reconstruir a dos es siempre más sencillo,
instaurar rutinas, inaugurar santuarios,
escribir la historia minúscula en mayúsculas,
caminar de la mano conscientes del abismo.

lunes, 27 de diciembre de 2010

Rebajas

Vendo mis silencios a quién los quiera comprar,
una mirada extrañada y ajena,
un círculo imperfecto y vicioso que no consigue cerrarse,
estas ansias de ser infructuosas.

Vendo unos versos al peso y de saldo,
metáforas manidas,
una rebelión ante la moral y el decoro,
el alma, al diablo.

Vendo humo verde que desangra
el fracaso de un proyecto literario,
mis aciertos, mis sueños y mis manos
agrietadas de lamerme las heridas.

Vendo la prisión que me fustiga,
las esquinas que me han visto derrumbar,
y las lágrimas que no pude derramar
el día que huiste de mi vida.

Me faltan tu aliento y tu consejo,
me sobran dudas y espejismos,
las cenizas de tus huesos y tus besos,
una razón para el suicidio.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Expresión del desconcierto

Hay un niño anonadado,
enfrentado al abismo de la vida,
apenas consciente del miedo que vendrá.
Es un niño que habla con su sombra,
que multiplica silencio por palabras
y que sueña sin atisbo de normalidad.

Hay un adolescente con las alas atadas,
un dios ya mortal,
el proyecto de un naufragio incipiente.
Es un adolescente por supuesto demente,
hijo de la soberbia y de la abulia
que empieza a intuir el precio de vivir.

El adulto extraviado los observa,
ávido de comprensión y frustrado.
Los recuerdos son un puzzle de piezas tercas,
otros ojos que miran prepotentes
y juzgan desde la impotencia
al imbécil que ha llegado a ser.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Visiones fronterizas


Intenté mover mis pies,
alejarme nomás de mi terruño,
levantar un poco la cabeza
y observar por encima del muro.

Tras el muro, alambrada.

Derogar la ley de extranjería,
borrar las fronteras de los mapas,
quemar los escudos y los dioses,
enterrar todas las armas.

Más allá, miedo.

Descubrí razones para el odio,
rencores legendarios que envilecen,
del amor sobre todo el egoísmo,
el precio inmundo del bienestar.

Después, nada.

No reconozco las cadenas de la patria,
no tengo otra frontera que mi alma,
mi hogar son mis botas y mi abrigo,
mi bandera una manta para el frío.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Hijos de la muerte

Somos hijos de la generación de la inconsciencia,
huérfanos del amor estampados
contra el sutil muro de la libertad y su precio.
Vinimos a la vida hartos de errores,
errare humanum est,
y crecimos sabios por defecto y por ausencia,
llorando tolerancia.
Parias y escondidos,
con secretos oscuros y recuerdos que olvidar,
apátridas villanos pagando pecados ajenos,
observadores silenciosos avergonzados
de su propia vergüenza,
y de su silencio cómplice,
y de la visión enferma que ofrecen los ojos
y el espejo.
Somos hijos de la generación de la inconsciencia,
pero no somos inconscientes.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Retrato de un cualquiera

Soy un escaparate,
una vitrina de ideas lapidables,
un conglomerado de incongruencias,
un zombie de la era post-comercial.
Vendo palabras gratuitas,
un buen precio para el valor,
ése intangible,
que visto de verso, verbo y beso.
Olímpico desdén
por todo aquello que no me habita,
por el más allá y el demasiado acá,
por la estupidez padezco.
Toda sentencia es un eslogan,
publicidad disfrazada,
me digo mientras me leo
y descubro al otro que me observa.
La vida me resulta
mera sucesión de aplicaciones,
un espasmo,
un instante sin tiempo de pensar.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Lengua impropia


No soy una voz precoz.
No soy una voz distinta.
Mis palabras no brillan,
ennegrecen y se secan al sol.
Mis gritos son más de lo mismo,
alaridos de luz degollada,
pensamientos de batalla
kamikazes directos al abismo.
Nace mi musa de la abulia,
bebo de todos y de todo,
y he aprendido a hacerme el loco
cuando no me gusta la pregunta.
No llegaré nunca a poeta,
me sobra pereza y me faltan agallas,
la literatura no es mi patria,
solo es la excusa de mi lengua.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Lujuria


No te muevas aún,
deja que mi vida se diluya entre tus piernas,
todavía no es tiempo de huir.
Afuera llueve,
ecos de tristeza golpean las ventanas,
que gimen cuando gimes,
mientras mis ojos se acostumbran
a la penumbra de mi alma,
abandonada junto a la ropa,
de cualquier manera.
Quiero recordarte así, cabalgándome,
anónima y ajena,
extranjera de todo salvo de la piel,
dispuesta solo al placer
y al olvido.

(Imagen: Amedeo Modigliani)

lunes, 15 de noviembre de 2010

Ser poeta


Tú también puedes ser poeta,
embriagar la luna de querellas,
vender el alma al desamparo
o ahogar el verbo en alcohol.
Puedes incluso desvestirte,
ascéticamente,
impúdicamente,
y desnudarte para acostarte con todos,
en silencio o adjetivando cada gemido.
Quizá encuentres un palco
y quizá consigas una frase
-con sudor y suerte un verso-
que te acerque al parnaso y al orgasmo.
Pero escribir no es eso.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Tiempos de crisis


Tengo una extraña sensación de apocalipsis,
el alma inquieta en máxima alerta,
los sinsentidos agudizados,
la lengua dispuesta al desamparo
de saber que también las musas sufren crisis.

No tengo palabras,
apenas embriones de ideas que torturan,
que gritan fragilidad,
pero desangran.

Tengo un minuto todavía para acercarme a la ventana,
como a un palco,
un instante más para ensayar filosofía y decidir que,
en el fondo,
la lluvia sigue siendo agua.

lunes, 30 de agosto de 2010

Estertores


El mundo está estallando hoy
arrasando un alma ya yerma.

Los sueños se diluyen en un presente
cargado de urgencias repentinas.

Las oraciones carecen de sentido.

Tras la tempestad no es la calma
sino la muerte quien llega.

Yo la espero en un silencio de palabras.

De pronto, nada merece ser dicho,
todo pertenece a la esfera del absurdo.

Mis estertores son versos a medias,
palabras extrañadas ante un espejo.

sábado, 3 de julio de 2010

El gran dictador


Fundaste un imperio de sangre derramada,
ante ti se postraron la historia y sus enaguas,
fusilaste sin piedad todo rastro de esperanza
y elevaste la ponzoña a rango de alma,
oh dictador.

"Salvemos a la patria", gritaste enajenado
sin haber siquiera a la patria preguntado
si quería ser salvada por tu militar mano,
sinónima de muerte y manchada de asco,
oh dictador.

Pariste un país de terror y duermevela,
consagraste iglesias y derribaste escuelas,
cerraste a cal y canto todas las fronteras
para quedarte solo con tu rebaño de ovejas,
oh dictador.

Deseaste un amor que colmara tu ego
y no encontraste más que un triste mausoleo,
una letrina ornitológica, un monumento,
en ruinas, a mayor gloria del miedo,
oh dictador.

lunes, 28 de junio de 2010

Estado de ánimo III


Sé escribir la mañana atrincherándome en los sueños,
esculpir la belleza a golpes de vistazo,
cocinar a fuego lento besos con abrazos
y dibujar corazones en tu espalda con mis dedos.

Pero la vida es otra cosa, la vida a veces duele
y te recuerda traidora la ausencia,
el hueco inerte de una presencia
que quizá se desvanece, pero no muere.

Y la miseria se me ofrece sexy y atractiva
porque esta historia, de amor como ninguna,
acabará como todas: un silencio, una urna
y, con suerte, una lágrima furtiva.

martes, 22 de junio de 2010

Lámparas de lectura


La duda corroe las entrañas del poeta,
repite y repite palabras como gotas de agua
pesadas como piedras que no besan nunca el suelo,
recoge silencios cultivados en un corazón reino del espanto,
naufraga de pura ignorancia.

Todas sus palabras valen nada,
son apenas un estertor de luz
escupido por una estrella moribunda
consumido en su propio brillo.

La búsqueda de la verdad es caminar hacia la muerte
con un deseo oscuro de permanencia
a través de la dignidad de un epitafio
que se estampa suicida en una roca.

Sí, mi corazón es reino del espanto,
alberga un alma condenada por el miedo,
por el terror de saberse apenas nada,
un rastro de aire en el viento,
apenas un grito.

¿Qué palabra será mi última palabra?
¿Quién habrá que la ilumine?

lunes, 14 de junio de 2010

Mitologías


Me siento a veces Penélope,
destejiendo cada noche en mil palabras la vida,
superponiendo significados retorcidos
a la más banal de las existencias,
esclavo de la pantomima.

Otras veces quiero ser Ulises,
vencer los naufragios del tiempo
y no abandonar la senda,
buscando caminos que nos salven
de la supremacía del desencuentro.

Y no soy más que mi voz,
meteorito con aires de estrella
que brilla apenas un segundo y muere,
que se quiebra y distorsiona
en un ardiente deseo de poema.