miércoles, 17 de mayo de 2017

Un poeta exangüe

Hay personas que se sientan
en las terrazas que visten los bulevares
y observan el mundo suceder,
quedamente.
A veces apartan la vista un instante
y se recrean en su café,
siempre solo,
siempre amargo,
y piensan vaya usted a saber qué.

La ciudad se ofrece,
caleidoscópica,
a quien la quiera mirar,
coqueta y distinta,
ficticia y fugaz.

Hay quien corre y se apresura,
ávido de estar ávido,
en el afán de devorar vida,
aristócratas de un reloj
que creen rolex,
pero es de arena,
y corre.
Insulsa derrota.

Hay profetas del desamparo,
vendedores de milagros
y de drogas,
tanto monta,
monta tanto.
Su clientela se arrodilla
y reza o chupa.

La ciudad esconde ventanas
que siempre acechan,
jueces y parte de una miseria
que se oculta, que se derrama
y se tropieza
con mi terca mirada.

Hay quien dice,
y existe tras un murmullo
que sueña ser aire,
una palabra hueca,
un fuego en arrullo,
un poeta exangüe.


lunes, 8 de mayo de 2017

Callejones sin salida



Recuerda ahora las ganas de llorar,
ahora que las risas embriagan tu camino
y brindas por todo,
siempre con buen vino,
y confías,
y perdonas,
y olvidas,
que las ruedas del Destino
no se atoran,
su sino es girar y girar.

Fortuna farsante.
Amor impostor.
Locura sensata.
Cordura y licor.

Mañana celebraremos una orgía
en honor del juvenil candor que se marchita
y nadaremos en Champagne
sin tabúes,
sin juicios,
sin mentiras.
No habrá manos que consientan la desdicha.

Mientras tanto disfruta del vacío que te puebla,
no eres nadie y eres libre,
tus palabras se diluyen con la saliva que las empapa.
No aspires,
respira.

Recuerda, no olvides.
Cada esquina mal doblada
pinta un mapa
repleto de callejones sin salida
que, sin embargo,
son la propia vida,
la historia de un naufragio
sí merece ser contada.

Mañana nos veremos en los parques,
en los bares,
por las calles
y seguiremos siendo extraños
que se cruzan,
huraños o afables,
y desaparecen,
como el tiempo,
y como la muerte.

Recuerda.
Recuerda.

Vive.

[Imagen por cortesía de Simona Marchetti]

sábado, 15 de abril de 2017

El aroma del amor



Te traigo el aroma del amor,
algo indefinible entre el mar,
al amanecer, y el naranjo en flor,
un tal vez que se sueña eterno
y una cerveza fresquita.
Afuera el mundo ocurre.
Llueve y hace calor
e importa poco.
Nuestro es el tiempo que vivimos
dejándonos vivir,
permitiéndonos hacer,
desvaríos y carcajadas mediante,
los sueños a nuestra manera.
No voy a negar la evidencia.
No voy a vender simulacros.
No voy a rogarte un abrazo
que nace contra viento y marea,
que ilumina e implosiona,
sembrando primavera
en un otoño que se antojaba
sin final.
Todas las palabras se ahuecan
para contener el embrión
de un sentimiento que no puede no ser,
que se impone,
quedo y callado.

lunes, 10 de abril de 2017

Etérea


El océano se ofrece en llamas
y el último navío está a punto de zarpar.
Ella permanece seca,
los pies en cubierta,
la cabeza en las nubes,
el corazón en la tierra.
El horizonte espera a su espalda.
De fondo,
el débil rumor de la existencia
se empeña en seguir llamando a su puerta,
desvencijada y abierta.

Atreverse a atreverse
no es pecado mortal,
a no ser que quieras
follar en una catedral,
perder la dignidad y las bragas
honrando el sacro altar.

No te enfades,
El azúcar, en mi lengua, es ácido corrosivo.
La herejía es cuestión de carácter,
un carácter que siempre huele a destino.

El sofá no nos salva del naufragio
cuando naufragar es la mejor opción,
cuando respirar es un milagro.

Ella permanece seca,
permanece sola
y se atreve a volar,
líder en su propia ausencia.
Y levita.
Etérea.


viernes, 7 de abril de 2017

Rojo sobre blanco




Negro sobre blanco es historia,
la mentira que ensombrece el alma
de un don nadie
que se atreve a respirar
inconsciente
y desarmado.

Los vendedores de astucia
permanecen ensimismados
y olvidan recordar el precio
-prohibitivo-
de una felicidad verdadera,
que no huela a coche nuevo
ni a incienso barato.

El amor se desparrama,
se cuela por los intersticios
de los sueños más amargos
y hace retoñar una esperanza
intempestiva, irracional,
omnívora.

La luz se rebela y huye,
una vez más,
y sólo nos queda buscar candiles
para no naufragar
en este viaje estéril.

Yo no sé seguir estrellas
ni baldosas amarillas,
pero canto cada día,
y desafino.

Rojo sobre blanco es metáfora
incandescente
y reverberante
de un fracaso que se atreve,
que es,
y que brilla.